
La muerte de dos compañeros este mes en el tajo deja muy claro que la precariedad laboral mata. ¿Como hemos llegado a esta situación?¿Quienes son los responsables?¿Como puede ser que se pague a gente por no trabajar y se mal pague a quienes trabajen por encima de sus posibilidades?
La desregulación de las condiciones laborales ha sido permanente desde hace décadas. El artículo 42 de los años 1980 del Estatuto de los Trabajadores pretendió regular las condiciones de empresas subcontratistas para el concreto sector del metal y la industria del automovil. Pero, por desgracia, este modelo que enseguida se exportó al resto de sectores, empezando por el de la construcción, degeneró por la voracidad empresarial y el escaso control gubernamental, se alimentó con la liberalización de los servicios públicos, y acabó en un tejido empresarial en red cuyo único objetivo fue el de abaratar el coste laboral a base de precaria condiciones laborales: salariales, tiempos de trabajo y descanso, igualdad y riesgos laborales.
Una de las grandes beneficiadas sin duda Telefónica, que a base de Expediente de Regulación de Empleo voluntarios (ahora Planes de Suspensión Individuales) han preferido pagar a su plantillas por irse a casa a edades muy tempranas (52 o más años) a cambio de explotar un mercado en expansión, como el de las telecomunicaciones, con entramados de empresas contratas y subcontratas (cuando no falsos autónomos) que han convertido las condiciones laborales en una verdadera basura: jornadas interminables a cambio de salarios que a muchas veces no llegan ni a los 600€.
Esta semana un grupo parlamentario llevó al congreso una propuesta de ley para modificar este artículo que iguale la condiciones de la empresa matriz y la contrata. Y ha sido así gracias a la presión popular de la Marea Azul que comprometió en agosto a este grupo en su lucha. Veremos si el sector mas neoliberal de la política permite esta modificación y, de aprobarse, cuales serán los nuevo subterfugios que mantengan tanta pobreza laboral.
El camino no estará exento de obstáculos, pues la propuesta de ley considerada en el congreso esta semana se remite a la comisión correspondiente para enmiendas totales o parciales, y posteriormente al senado quien puede o no vetarla –allí la mayoría es del pétrido Partido Popular–, tras lo cual deberá volver al congreso –después de transcurrido unos cuantos meses– donde podrá aprobarse ya por mayoría simple.
Por otra parte, en las plantillas menos “desreguladas” y a las que interesa menguar e incluso hacer desaparecer, la representación social con mayoría acaba de prórrogar el CEV un año más (subida salarial del 1,5% y paga 250€ que ya veremos si se consolida) con la ampliación del PSI al que se podrán adherir todas las personas nacidas en el 65.
A cambio, la empresa tiene manga ancha para hacer libre interpretación del acuerdo: vacaciones rotativas que se aplicarán un año mas tarde, impago de los devengos circunstanciales completos de periodos vacacionales, inaplicación de la jornada intensiva en los meses de julio y agosto a los gratificados… asuntos todos ellos que demuestran la ineficacia y entreguismo del sindicalismo institucionalizado.
Veremos con que nos sorprenden el año próximo y el siguiente, desgraciadamente nos están acostumbrando con el CEV a cambios constantes derivados de la reducción de plantilla, reestructuraciones forzosas, modificaciones de las condiciones de trabajo, comisiones de trabajo encubiertas, recortes sociales como el desmantelamiento de los servicios médicos y todo ello aliñado con la frase ya típica de la mayoría del CI: Este Comité Intercentros velará por el cumplimiento de la Normativa Laboral.
Pero este cíclico juego de malabares entre la patronal y los “mayoritarios” que muchas veces se convierten en mortales tendría su punto final con una justa regulación del mercado laboral pues ya no les saldría tan a cuenta a empresas como Telefónica destruir empleo digno y convertirlo en precario.
Salud

